Hola, Madrid

Hasta pronto, Pamplona; hola, Madrid.

Hasta pronto, Pamplona; hola, Madrid.

“Si salgo de Pamplona será por una gran oferta de trabajo o por amor” es una de las frases que más he repetido en los últimos años. Y, al final, ni por una ni por otra. Tras casi 29 años en la ciudad que me vio nacer, decidí hacer las maletas y marcharme.

La mayoría de la gente da este paso a los 18, nada más finalizar la etapa escolar, buscando cursar la carrera lejos de casa. Otros lo hacen al acabar sus estudios universitarios, persiguiendo oportunidades laborales en grandes ciudades. Y una minoría estudia, trabaja y vive sin salir de sus fronteras. Y, posiblemente, ahí seguirá hasta el fin de sus días.

Meses atrás, pensaba que nunca dejaría de formar parte de ese último grupo. Pero, entonces, conocí a una persona que me hizo replantearme mi situación. Hablando con ella, descubrí que estaba metido hasta el fondo en ese pozo llamado zona de confort. No había nada que me atara a Pamplona más allá de la pura comodidad. Y, tras darle vueltas a la idea, decidí poner los medios para mudarme a Madrid.

“Buf, no sé si podría vivir en una ciudad como Madrid, es demasiado grande para mí…”. Mil veces habré dicho esa frase y aquí llevo dos semanas. Diría que mi idea es estar un par de años y, luego, intentar volver, pero puede que en un futuro me tenga que comer mis palabras de nuevo… Estoy convencido de que muchos leerán este post y pensarán que soy un exagerado, que no es para tanto, que me voy a Madrid, no a Nigeria. Lo sé. Pero quienes me conozcan bien, saben que tengo la boina foral muy enroscada y eso es difícil cambiarlo. A ese pequeño complejo de Paco Martínez Soria se une el hacer las tareas de casa ahora que no está la mamma, tardar tres veces más en llegar a un lugar, adaptarse a un nuevo trabajo, volver a vivir la experiencia del transporte urbano… Pero he de decir que, en los 15 días que llevo en la capital, la adaptación ha ido bastante mejor de lo previsto.

Son casi tantos los que me han dicho “Uy, qué bien te va a venir esta experiencia…” como los de “Es muy difícil vivir con un amigo, eh. La amistad se pone en peligro”. Como aquí hemos venido a jugar, mi techo madrileño lo comparto con dos de mis mejores amigos. Nosotros adelantamos la tensión a antes de mudarnos, por lo que nos espera una convivencia inmejorable. Pongo la mano en el fuego. Todo aquel que quiera comprobarlo que se pase por nuestra bajerica de Argüelles con un six-pack de cervezas.

La fiesta privada de Esquire postGoyas fue una buena bienvenida.

La fiesta privada de Esquire postGoyas fue una buena bienvenida.

En Pamplona dejo buenos amigos, aunque cada vez son menos; echaré en falta pisar mi otra casa, fcomunav, pero hace tiempo que ya no es lo mismo; se me hará raro estar fuera del ambientico y los jambicos; y de Osasuna qué voy a decir… Sufriré en la distancia, pero me haré más rojo que nunca.

He estado una decena de días como ni-ni, que me han venido bien para adaptarme mejor a mi nuevo barrio, pero vuelvo a la carga. Techedge, una consultora tecnológica en auge, ha confiado en mí y, desde mañana, formaré parte de su departamento de comunicación. Y, en diez días, comienzo un máster hasta junio. El ritmo será intenso, pero la motivación es máxima.

Desde aquí quiero agradecer a todos los que me habéis echado una mano, en mayor o menos medida, para que encontrara rápido un trabajo. Y eso que algunos ni me conocéis en persona. Sois muchos los que habéis movido mi CV entre vuestros contactos, los que habéis preguntado en vuestra empresa, los que habéis echado unos rezos y quienes os habéis interesado periódicamente. También a quienes me hicisteis dudar con el “¿pero cómo vas a dejar un trabajo estable para irte a la aventura?”. Analizar los pros y los contras siempre es necesario. GRACIAS, de corazón, a todos.

Estos párrafos parecen una despedida, pero ni mucho menos. Seguiré dando la turra en las redes, pero así Carlos me deja tranquilo con que tengo que publicar más en el blog. Y no esperéis que sustituya mi acento navarro por vocablos madrileños como “mazo”. Podrán cambiar cosas, pero la esencia permanecerá intacta.

Sí, soy supermegafan del indie español, pero sigo escuchando a Dani Martín en 2017. Qué pasa.

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4 comentarios en “Hola, Madrid

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