Anonimato y ego: amistades peligrosas

A estas alturas de la vida, no seré yo quien descubra las virtudes de Twitter. Son muchas, muy variadas y de sobra conocidas. Pero también tiene defectos. No todo es bonito. El amigo Diego desarrollaba hace unos días los siete motivos por los que, en su opinión, dicha red social ha entrado en decadencia. Me parece un post muy brillante al que pocos matices puedo hacer.

Lo que sí me gustaría recordar, de ahí que escriba estos párrafos, es ese doble peligro que amenaza no sólo a Twitter, sino a internet en general: el anonimato y el ego.

El primero, el anonimato, es divertido, te concede una libertad casi total y un riesgo prácticamente nulo. Puedes decir lo que quieras, como desees y cuando te brote desde un avatar y nombre falsos. Ya sea en foros, redes sociales o comentando blogs, esa fachada te protege y puedes llegar a ser el troll más ingenioso de la red o el pobre pringao que sólo hace mongoreplies y al que nadie hace caso. Casos de ambos tipos hay cientos de miles.

El peligro llega cuando ese anónimo empieza a crecerse, palmeros se originan a su alrededor y, aunque él no se dé cuenta, algo ha nacido en su interior: el ego. Siguiendo con la base tuitera como ejemplo, nuestro amigo verá cómo crece su número de seguidores, ya no necesitará entrar en conversaciones ajenas para darse a conocer y lo de responder a todo el mundo ya no le parecerá tan imprescindible. Es como si en una carrera de fórmula 1, hubiera echado mano del KERS para ir más rápido. Él creerá que todo eso es consecuencia de su inconfundible y grandioso ingenio, pero lo que en realidad ha pasado es que un desconocido, como hacía Bugs Bunny en Space Jam, le ha dado una pócima secreta que le hace creerse mejor. Y ese extraño al que todos vemos menos él tiene un nombre: ego.

bugs-bunny-twitter-ego

Que anonimato y ego sean una peligrosa unión no quiere decir que sea imprescindible su vínculo para convertirse en un gilipollas integral. Todos conocemos a gente que esconde su identidad real y es más maja que las pesetas y otros que publican hasta su número de seguridad social y no los aguantan ni en su casa. No voy a poner ejemplos de ninguno de los dos casos. Pero si alguien tiene curiosidad, que pregunte.

En cualquier caso, lo que me ha llevado a escribir este post es una experiencia personal. En el partido de ida de Cuartos de Final de Copa del Rey Barça-Atleti, el equipo culé ganó 1-0 tras un gol consecuencia de un penalti a favor. Quienes seguís un partido de fútbol con Twitter al lado, sabéis que la bilis desborda por cualquier parte. Lo mismo sucede con los comentarios “ingeniosos” para ganar RTs.

traedruffles-a-ante

Aquí, el amigo @TraedRuffles lanzó este tuit justo después de que el árbitro señalara el penalti a favor del Barça. En cualquier otra circunstancia, no le habría dicho nada, pero en esta ocasión lo hice porque ese oportunismo me tocó las narices. Le recordé que hacía exactamente 10 días de la última pena máxima señalada contra los culés. Que, para colmo, y de esto no dije nada, había sido una injusta decisión arbitral.

@TraedRuffles no tuvo que pensar mucho el tuit, ya que esa misma mañana había escrito uno parecido para comentar la salida de Luis Bárcenas de la cárcel. Pero ese no es el caso. El tema es que su respuesta a mi comentario anterior fue la siguiente:

traedruffles-cincuenton

Vale que estoy más cascado de lo que me gustaría, pero bueno, sigo teniendo 26 años y la cincuentena me queda lejos. A mí me puede decir lo que quiera, no será la primera ni la última vez que reciba comentarios ofensivos, lo que me molesta, además del error gramatical de ese ‘preocupase’, es la superioridad moral de su respuesta.

Después de difundir su contestación entre mis seguidores, me volvió a escribir insistiendo en qué mal llevados estaban mis 26 años y que me dedicara a escribir sobre el Osasuna (sic). Dicho tuit fue borrado tras enviarle yo este:

treadruffles-replyAhí acabó nuestra “conversación”. No tengo ni idea de si @TraedRuffles es un atractivo veinteañero con carrera de ingeniero, ni de qué equipo es ni de si es feliz con su vida. Si sé, viendo otros tuits suyos, que parece un tipo ingenioso. Pero aquí desbarró. Desconozco si es algo habitual en él porque no le sigo, pero en este caso se vino demasiado arriba. Luego, aunque no hubo ni un amago de disculpa, fue lo suficientemente inteligente para retirarse y que su reputación (46.000 seguidores) no se viera afectada.

Y como él, los hay muchos. Y desde el anonimato es más fácil. Mi respuesta no fue nada del otro mundo, pero si algo tengo claro es que no me voy a callar en el mundo 2.0 lo que no me callo en la vida real. Haters gonna hate, hate, hate.

Lo dicho, esto no deja de ser una pequeña anécdota, pero ahí va un consejo: si llegáis a ser alguien que arrastra masas, no os convirtáis también en un completo imbécil. Ese puesto está bastante bien cubierto, no os preocupéis.

Anuncios

4 comentarios en “Anonimato y ego: amistades peligrosas

  1. @TraedRuffles es bastante puto amo, es así. Siempre responde tweets chorra aunque le digas que es el tío más interesante del mundo y no deja títere con cabeza. Simplemente, se mete con todo el mundo, pero no en plan metemierda Sálvame sino riéndose de todo un poco. Sin entrar en si eso es moralmente A o B, creo que no hay que darle muchas más vueltas, ni siquiera tienes que picarte: te ríes un poco de ti y a otra cosa… No es más que humor, y en mi opinión bastante bueno, tiene unas salidas para despollarte. ¿Que es anónimo? Pues sí, pero como otras tantas cuentas de humor, no pasa nada… Estoy de acuerdo con que Twitter está en decadencia, pero son precisamente este tipo de cuentas las que, a mí por lo menos, me hacen seguir entrando.

    En serio, no es ni por atacar ni nada, pero creo que lo has enfocado mal, como un ataque personal, cuando es solo una broma ligeramente negra (y de hecho, no tanto). Te noto resentido… tú síguele, léele y verás que acabas riéndote.

    Y ya para acabar: joder, seguro que tienes mejores fotos… Si tienes un punto sexy, yo te daba… pero esa foto es bastante horrorosa.

    • Jajaja, será que no me he explicado bien. Mi intención sólo era sacar una conclusión, poniendo como ejemplo una experiencia personal.

      Y por el piropo (?) yo te daba y te doy las gracias, jaja. Menos mal que todavía hay gente a la que le gusta la foto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s