Entre pillos anda el juego

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A veces pienso que hace 30 años se hacían mejores películas que en la actualidad. Luego me doy cuenta de que no solo es una reflexión que ronda mi cabeza, sino que es una realidad. Al menos, algunos géneros eran mejores. Es difícil que la ciencia ficción de décadas atrás fuera más espectacular que la de hoy, por la diferencia de medios técnicos básicamente, pero ¿y las comedias? ¿Son mejores las que vemos en el siglo XXI que las del pasado?

La pregunta me ha venido a la mente después de ver dos obras de los 80 y 90. La primera, y de la que voy a hablar en las siguientes líneas, es Entre pillos anda el juego; la segunda, Trabajo basura (Office Space, en su título original). Ninguna de las dos es una obra de arte, pero son dos ejemplos con los que pasas un rato agradable, esbozas sonrisas y no hay escenas incómodas. Además, podemos ver a Jamie Lee CurtisJennifer Aniston como veinteañeras, y eso siempre es BIEN.

Se cumplen 30 años del estreno de Entre pillos anda el juego (Trading places, en su título original). 1983 queda tan lejos que algunos ni siquiera habíamos nacido. Ha pasado tanto tiempo que, por aquel entonces, Eddie Murphy todavía era gracioso. No en vano, eran sus inicios, ésta era su segunda película y parece que Murphy tenía la ilusión por hacer algo más que convertirse en el Dr. Dolittle y el Profesor chiflado & derivados. Junto a él, un más experimentado Dan Aykroyd, que empezaba a tantear cómo era eso de escribir guiones.

Murphy y Aykroyd son los protagonistas de la historia. Una trama en la que Louis Winthorpe III (Dan Aykroyd) es un prestigioso accionista, rico, con una guapa prometida y un mayordomo a su servicio. Winthorpe trabaja para la firma Duke & Duke, dirigida por los hermanos Randolph y Mortimer, a quienes un día les asalta una duda: ¿es la genética o la educación lo que convierte a una persona en lo que es? Para comprobarlo, deciden hacer una apuesta: convertirán a Billy Ray Valentine (Eddie Murphy), un mendigo que merodea su puerta, en su principal accionista y harán lo posible por arruinar la vida de Winthorpe.

Así, en la película vemos cómo el pobre es colocado de un día para otro en un mundo donde tiene todo tipo de facilidades, mientras que el rico pijo ve cómo todas sus tarjetas de crédito son inservibles y no le queda más remedio que ser acogido por una prostituta (Jamie Lee Curtis).

La trama es predecible, como en la mayoría de comedias, pero ¿y? Como he dicho antes, son casi dos horas bastante bien empleadas. Además de los ya citados, en el reparto hay auténticas leyendas, como Denholm Elliott, Ralph Bellamy o Don Ameche. Y un nombre que a los fans de Breaking Bad seguro que les suena: ¿os imagináis a Gus Fring como un joven presidiario antes de dirigir Los Pollos Hermanos? Pues sí, Giancarlo Esposito empezaba su carrera con un diminuto papel en esta película.

Si tenéis más ejemplos de buenas películas que por no haberse alzado con un Oscar pasaron desapercibidas, podéis compartirlos en los comentarios. Los jóvenes estaremos agradecidos 😉

Giancarlo Esposito, antes de meterse en el negocio de la metanfetamina.

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