Sanfermines desde el YO (III)

Araluce, Juanchi, Vergs, Iker, Arza, MAT

8 días de fiesta continua, 10 si sumamos el juevintxo del día 4 y el calentamiento del 5. Los Sanfermines son así, no hay tregua. Un año más, los eventos diurnos se han visto desplazados por la vida nocturna.

Después de un invierno largo y duro con clima mordoriano, San Fermín ha intercedido y el sol no ha dejado de brillar en todas las fiestas. Se agradece. Tanto como el meter la cabeza bajo la fuente el día del txupinazo. Porque sí, este año sí vivimos el txupinazo. No desde la Plaza del Ayuntamiento, porque tengo mucho aprecio a mis gafas y a mi integridad física, pero sí desde la Plaza del Castillo, con una intensa resaca del día anterior. Larry y yo empezamos a disfrutar del gran papel de anfitrión del señor Vergara desde el día 5, haciendo una improvisada pijama party y eso acabó como se preveía. En fin. Esos dos días previos al comienzo de las fiestas nos sirvieron para comprobar que la gente empezaba a poblar nuestra pequeña ciudad. Con un simple vistazo se podía ver el público más numeroso: australianas y tíos salidos.

Bueno, a lo que iba. El txupinazo tuvo su gracia, aunque la mala señal telefónica complicó que nos juntáramos todos. Lo conseguimos y en Navarrería, además de ver cómo se tiraban desde la fuente los pimpollos de todos los años, presenciamos una pelea de las buenas: un morlaco de dos metros de alto y otros dos de ancho, calvo, y guiri, por supuesto, le reventó la nariz a otro. Cosicas de las fiestas. Después de callejear y sudar, y un fugaz reencuentro con Rafita Carbonell, fuimos a reponer fuerzas a casa y nos citamos para cenar.

Esta vez cambiamos la huerta de Vergara por su casa. La zona azul de 24 horas y el despiste de alguno/a hicieron que la cena empezara tarde, pero por esas hamburguesas merecía la pena la espera. Cenita y farra, en la única noche que estuvimos todos. Bueno, en teoría, porque Larry hizo su clásica bomba de humo y le perdimos nada más poner el pie en la calle. A pesar de eso, gran noche, donde Jimmy, antes de comenzar su apasionante viaje por Portugal con Pozo, lo dio todo.

Y así han ido pasando las noches. Entre que alguno trabajaba y que otros están un poco abuelos, el único que ha salido todos los días ha sido el menda. Mis queridas y maltrechas rodillas me han dado una tregua, por suerte, y el reajuste horario no ha pasado mucha factura. Peor será la vuelta a la rutina a partir de ahora…

Plaza

Las andanzas nocturnas sanfermineras dan para mucho, aunque reconozco que no me acuerdo de todo. Mucha tarima en Niza & Kabiya, complementos sanfermineros (gafas, pulserita, gorros…), eternas esperas en casa Araluce, fuegos artificiales desde la televisión, saludos a los hermanos pelotaris Olaizola, cruzarte a Boni cada noche, leer la columna de la “guiri” AnaCabs en Diario de Navarra, ser adoptado por Leyrus la coja y sus amigas, odiar profundamente el Gangnam Style pero seguir bailándolo, discutir con unos gabachos independentistas en el Burger King y cruzarte a Maiorga Ramírez justo después, ramos de flores que caen del cielo…

Pues eso, que dan para mucho. Para tanto, que se pueden ver imágenes muy grotescas. Quizás demasiado. Vale que tanta fiesta te revuelve el estómago, pero tanto como para hacer de vientre en plena calle… Eso hizo un tipo en la parte vieja de la ciudad. Eso sí, el hombre no era muy consciente de lo que hacía ni de cuándo acababa la faena… Solo esperamos que luego no fuera un vendedor de jaitxitxa.

Lo más bonito de Sanfermines es hacer cosas por primera vez. Concretando, formar parte de eventos sanfermineros en los que nunca habías participado. En mi caso, los taurinos. El 12 estuve en la plaza de toros para ver el final del encierro y las vaquillas. Cierto es que la vez que corrí el encierro entré en la plaza, pero nunca lo había visto desde la grada. Junto con Íñigo, Calleja y Vega ahí estuve. Con una tipa al lado que me ofreció crack y chocolate. Je. Era de Vitoria y llevaba casi 5 años con su novio, de qué me sonará esa descripción…

Además de ese matutino evento, también hubo debut en las corridas de toros. Gracias al amigo Araluce he podido disfrutar de dos días en los toros. El primero fue bonito por vivir por fin el ambiente en las gradas, porque la corrida fue bastante mala. Aunque estábamos en sombra, el espectáculo de sol llegaba hasta nuestra zona. Las canciones, las reacciones, los Cumpleaños Feliz. El año que viene hay que ir algún día sí o sí. El segundo día fue ayer, sábado 13. Grandísima corrida, con puerta grande para Fandiño y Padilla. Sin entrar en debates sobre la moralidad del toreo, que me cansan una barbaridad, reconozco que yo tampoco soy muy taurino. Disfruto las corridas sanfermineras, pero sobre todo por el ambiente. Estoy seguro de que si me llevaran a una faena en Madrid o Sevilla no sería lo mismo. Eso sí, ayer quedé impresionado con el coraje y la valentía de Juan José Padilla. Un tipo capaz de arrodillarse delante del toro, besar sus cuernos o poner él mismo las banderillas. Y dando espectáculo. Su conexión con las peñas es única y fue un verdadero placer verlo en directo. El pirata tuerto es top.

Y esto es parte de lo que hemos vivido este año. Lo demás (encierros, ikurriña en el txupinazo, conciertos, Pobre de mí…) ya lo habéis podido ver aunque estéis a miles de kilómetros de aquí. Un año más, un placer haber compartido tiempo con tantos de vosotros. Ya falta menos para Sanfermines 2014.

Padilla

Podría haber cogido una foto mejor de las que cuelgan en la prensa online, pero ya que tengo una hecha por mí…

MAT y yo con Arbeloa.

MAT y yo con Arbeloa.

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