Black Mirror

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“Oye, recomiéndame una serie”. Clásica petición que te llega de un amigo/vecino/tuitero que se ha pispado de que te gustan las series y controlas un poco el tema. O no, otras veces puedes ser tú quien formule el ruego. Yo lo he hecho más de una ocasión, especialmente en esos tramos del año donde las temporadas acaban y tú te quedas sin material para seguir explotando Cuevana o series.ly.

Y aquí llega el momento en el que os maldigo. A todos. Nadie me dijo nunca que Black Mirror es una serie acojonante. Obviamente, yo nunca se la he recomendado a nadie, porque hasta hace unas semanas no la conocía. Pero, a partir de ahora, ocupará los primeros puestos en mi lista de sugerencias.

La serie creada por Charlie Brooker tiene un formato perfecto. Al menos para quienes, como yo, seguimos varias series a la vez y nos da reparo engancharnos a una más. Son temporadas, por ahora dos, de tres capítulos independientes entre sí con una duración de unos 45 minutos cada uno.

Y cada uno de esos seis capítulos invita a la reflexión. Contar historias tan completas en menos de 45 minutos no es nada fácil. Como he dicho, cada una es independiente de la otra, con el único punto en común de situar la trama en una sociedad desarrollada tecnológicamente. De hecho, gran parte de la crítica que suscita la serie se dirige hacia los avances tecnológicos. Pero también se tocan temas como la dignidad, la integridad personal, los celos…

Porque ¿qué pasaría si secuestraran a una de las infantas y la única manera de salvarla fuera que Mariano Rajoy practicara sexo con un cerdo mientras todas las televisiones lo emiten en directo? ¿Lo haría? Pues bien, ese es el argumento del primer capítulo.

Al formato y a la invitación a pensar se le suman unas grandes interpretaciones. Seguramente no reconoceremos a casi ninguno de los actores que aparecen, pero las series británicas se caracterizan por hacer las cosas bien y el reparto está muy cuidado.

Así que ya sabéis, si buscáis algo nuevo con lo que darle al coco, aquí tenéis Black Mirror. Y, si buscáis otra cosa, dadle también una oportunidad a la serie. No os defraudará.

Si queréis más detalles o si ya habéis visto la serie y queréis una opinión de nivel, visitad Diamantes en serie, del maestro Alberto Nahum:

Black Mirror - The Waldo Moment

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