No hay dos sin tres

Nos hemos hartado de oír esa expresión las últimas semanas (y las que nos quedan) y, lo que comenzó como un grito de ánimo, se ha convertido en una realidad: una nueva Eurocopa se une a la conseguida en 2008 y al Mundial de 2010 formando un triplete histórico.

Dichosos aquellos niños que están viviendo la época dorada del fútbol español y no conocen la derrota. Mi primer gran recuerdo de la Selección es el autogol que Zubizarreta se marcó ante Nigeria en el Mundial de 1998. Vi otros partidos de España antes, pero esa desdichada jugada se me quedó grabada en la retina, como a tantos otros españoles. Para mí, suponía una desilusión; para la gran mayoría de aficionados, era una más. Lo de siempre.

Para las nuevas generaciones, “lo de siempre” será la victoria. Y puede que sigan, y sigamos, disfrutando de ella por mucho tiempo, porque los que vienen detrás, empujan fuerte. Cierto es que será complicado reunir en un mismo equipo a un santo bajo los palos, a un chico tan blanco como noble y talentoso, a un cerebro capaz de dar pases imposibles o a unos pilares en la zaga que sostienen a todo el grupo. Pero los Adrián, Thiago, Muniain, Montoya y compañía dan muestras de optimismo para el futuro.

Mientras tanto, seguiremos disfrutando con unos futbolistas que nos han dado más de lo que esperábamos. Hubo dudas antes de que comenzara esta senda victoriosa. Solo unos pocos defendían la continuidad de Luis Aragonés y, menos aún, eran los que confiaban en los jugadores. Y nos hicieron campeones. Es curioso ver fotos y vídeos de hace cuatro años y sorprenderse con Juanito, Sergio García o Güiza dentro del plantel. Nuevamente, nos asaltaron las dudas cuando Suiza dio la sorpresa imponiéndose por 1-0 en nuestro debut en el Mundial de Sudáfrica. Los palos a Del Bosque por confiar en Busquets como acompañante de Xabi Alonso fueron tremendos. Pero don Vicente confió en el chaval de Badía y fue fiel a su idea hasta el final. Y volvimos a ganar.

Junio de 2012. España tenía ante sí el reto de encadenar tres títulos de forma consecutiva, algo que nadie había logrado hasta la fecha. Solo Alemania rozó la gesta, pero un tal Panenka lo evitó. En esta ocasión, las dudas surgieron al ver la convocatoria de 23 jugadores. Con Puyol y Villa lesionados, la puerta se abría para nombres menos habituales. Una temporada larga y el deterioro de las relaciones entre algunos futbolistas hacían presagiar que alzarse con la Eurocopa no sería nada fácil. Y ahí llegó Del Bosque y, no solo volvió a confiar en el doble pivote, sino que esta vez formó un equipo sin delanteros, con el falso 9 guardiolístico. Titubeante inicio ante Italia y, nuevamente, avalancha de críticas. Todo el mundo sacó ese seleccionador que llevaba dentro y expuso sus teorías cual catedrático. Torres apareció en escena en el segundo partido, pero solo fue un espejismo. Cesc volvería al once ante Croacia. Sufrimiento hasta el final y la posibilidad de haber dejado fuera a los italianos con un pacto, conocido como biscotto, marcaron una turbulenta fase de grupos.

Pasamos, y nos vimos las caras con Francia. Los de Blanc, de más a menos en el torneo y con trifulca en el vestuario, no fueron rival. Más complicaciones pusieron los portugueses, pero los jugadores españoles se mueven a la perfección en este tipo de situaciones. Son ganadores y tienen confianza. ¿Que hay penaltis? Pues vamos allá. No importa que el especialista del equipo falle el primero. Tenemos a Iker. No a mí, sino al santo, a ese al que tanto debemos. Y tenemos a todo un conjunto dispuesto a dar la cara si hace falta. Y lo hicieron. ¡Y de qué forma! Sergio Ramos, objeto de burlas en todo el mundo por su error ante Neuer en el partido de Champions, se ganó la admiración pública por tener  el valor de rememorar a Panenka en semejante ocasión. Y Cesc, que había sido designado para ser el segundo lanzador, quiso ser el definitivo una vez más. Un antecedente inmejorable brillaba en su expediente. Ahora ya son dos. Camino a la final.

El respeto a un rival, Italia, cuatro veces campeón del mundo, que ha sabido reinventarse en este último año, era indudable. Teníamos el cartel de favoritos y dimos razones para serlo. Un paseo de 4-0 puso un broche de oro a una trayectoria no de uno, sino de cuatro años. Y no solo eso. Hubo premio para todos. Jordi Alba, ese lateral zurdo que tanta falta nos hacía, marcó y coronó su temporada con su primer título y su traspaso al Barça; Xavi, brújula del equipo, fue determinante, tal y como había ansiado los días previos; Torres, cuestionado día sí y día, también, salió, marcó y asistió, lo que le proclamó pichichi del torneo.

Los jugadores están unidos, las tensiones se han quedado atrás. Los culés hemos vibrado con la gran Eurocopa de Ramos (lo siento, pero con Arbeloa no se puede vibrar) y los merengues han vuelto a deleitarse con el juego de Iniesta, MVP de la final y del campeonato. Los que no han jugado ni un solo minuto, Valdés, Reina, Albiol, Juanfran y Llorente, han hecho piña como los que más. Las imágenes de la celebración con los hijos en el campo es un gran símbolo de todo esto. Ahí, Xabi Alonso se volvió a ganar, una vez más, mi estima. Sensatez, clase y calidad a partes iguales en el tolosarra. Un señor. Y qué decir del gesto de Cesc, Ramos y Reina con Puerta, Jarque, Preciado y Miki Roqué. Ellos siempre han estado presentes y seguirán estándolo.

Difícil que todos lleguen a Brasil 2014 pero, como he dicho antes, hay motivos suficientes para confiar en los que vienen. Del Bosque sí estará y podremos seguir cuestionando sus planteamientos, pero ojalá nos vuelva a callar la boca y volvamos a ser campeones del mundo.

PD: No por vivir tan intensamente este deporte dejamos de preocuparnos por la prima de riesgo, el paro o los incendios de Valencia. Es compatible, algo que parece que no comprende mucha gente. No vamos a renunciar a algo que, por ahora, no deja de darnos alegrías.


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2 comentarios en “No hay dos sin tres

  1. Muy buen post Iker. Xabi Alonso es un tío elegante. Torres siempre me ha caído muy bien. Le oyes hablar en las entrevistas y ves que es un tío con cabeza, que hace grupo. Podría ser uno de esos egos desestabilizadores, pero no lo es, ni cuando estaba en plena forma. Y esa es la clave de este equipo, que no hay vacas sagradas. Esta Eurocopa ha demostrado que nadie es imprescindible, lo mejor que le puede pasar a una selección nacional.
    Un breve apunte sobre los amargados que se indignan sobremanera porque algunos disfrutemos durante unos días con algo tan banal como el fútbol y tratemos de olvidarnos de la mierda constante en la que está metida el país. No los soporto. En serio, deberían destarrarlos a todos a una isla desierta y que amargaran a las piedras. Estoy harto de leer en los comentarios de los periódicos esas ridiculizaciones, esos menosprecios… Hay un buen número de gente en este país que ni sabe ser feliz ni deja serlo a los demás. A la gente que no le gusta el fútbol piensa que a los que sí nos gusta es lo que único que tenemos en la cabeza. Y no señor. Te puede gustar el fútbol y a la vez estar al tanto de la actualidad informativa, leer libros, ver películas, ir a museos, escuchar música, viajar y tener relaciones sociales muy ricas. No es incompatible. Por sentir pasión y desahogarte cuando tu equipo marca un gol no eres un bruto descerebrado. Hay un momento para cada cosa. Y yo elijo tener momentos de pasión que me demuestran que estoy vivo, no como esos amargados que desearían ver a todos yendo por la vida como zombies, sin poder disfrutar de nada mientras algo fuera mal en el mundo. Pues señores, en el mundo siempre va a ver cosas que vayan mal, muy mal, por su misma condición de mundo. Y hay que vivir en él, así que si no sabes ni dejas disfrutar con las cosas pequeñas (porque sí, son pequeñas, todos lo sabemos. ¿Y qué?) apaga y vámonos. O lo que es mejor, cállate y déjanos a los que sí sabemos. El mundo sería un sitio mejor. Vamos, pienso yo.

    • Tal cual. +1 a tu apunte. Y eso que no tienes Twitter… La demagogia está a la orden del día y estoy empezando a odiar verdaderamente la expresión “con la que está cayendo”. Pero bueno, allá ellos. A mí por lo menos, no me impiden disfrutar con los éxitos de nuestro deporte. Porque eso lo vamos a seguir teniendo por varios años.

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