Moneyball

El béisbol es un deporte que no me llama mucho la atención. Bien es cierto que me eduqué en un colegio donde el fútbol compartía protagonismo con este deporte, pero además de conocer las reglas básicas y haber pisado el campo de tierra miles de veces, no hay otro punto de unión entre él y yo.

Siempre me ha fascinado e intrigado la disparidad de deportes que se practican en Estados Unidos. En España y en este lado del mundo, así como en países como Argentina o Brasil, no hay duda de que el deporte rey es el fútbol. No importa que tengamos grandes campeones como Rafa Nadal, Miguel Indurain o Fernando Alonso. Nada ni nadie conseguirá desbancar al fútbol de lo más alto. En cambio, en América conviven la NBA, el fútbol americano, el béisbol… Curioso.

Respecto a la película, me ha gustado. Es difícil que no me agrade ver a Brad Pitt y más en un contexto deportivo. Sin embargo, las seis nominaciones a los Oscar me parecen excesivas. Aunque también es cierto que no he visto prácticamente ninguna de las películas que optan a las estatuillas y que habrá que ver cuántas se lleva finalmente la obra de Bennett Miller.

Brad Pitt está nominado a mejor actor por meterse en la piel de Billy Beane. No es ni mucho menos su mejor interpretación, pero por su protagonismo no es de extrañar que esté entre los candidatos, a pesar de que nombres como Ryan Gosling, Leonardo DiCaprio o Michael Fassbender se han quedado fuera de la terna. Jonah Hill competirá por el Oscar a mejor secundario. Disputará el honor con actores tremendamente experimentados (Kenneth Branagh, Nick Nolte, Christopher Plummer y Max von Sydow) y parece claro que no alcanzará la gloria, pero su papel en Moneyball demuestra que está capacitado para interpretar roles más allá del típico estudiante gordo loser que está super salido; al menos ahora que roza la treintena va siendo hora de evolucionar sus personajes. El filme también competirá por el Oscar a la mejor película, con escasas opciones, pero como comentó Pitt, la nominación es un orgullo por todo lo que costó hacer realidad la película. Más posibilidades tiene en el premio al mejor guión adaptado. Siendo una historia real y viendo quiénes se encuentran detrás (Zaillian, Sorkin y Chervin), no sería de extrañar. No sé si ganarán el Oscar al mejor sonido, pero sí me ha gustado la forma en la que utilizan los silencios a lo largo de la película. Hay tres momentos concretos donde la ausencia de sonido transmite mucho. Por último, también competirán por el mejor montaje.

No he dicho mucho de la película, pero tampoco creo que haga falta. Es la historia, basada en hechos reales, de los Oakland Athletics. A la vez, se cuenta la historia de Billy Beane (Brad Pitt), gerente del equipo, que en su día fue una de las grandes promesas del béisbol mundial. Beane, junto con Peter Brand (Jonah Hill), intentará reconstruir su equipo aprovechando al máximo los recursos de los que puede disponer. Para una reflexión más profunda, suscribo palabra por palabra este post de Felipe Sánchez Mateos.

Son poco más de dos horas de película. No es de esas que hay que ver obligatoriamente, pero sí que ofrece entretenimiento, especialmente a los amantes de los deportes.

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Un comentario en “Moneyball

  1. Pingback: Trouble with the curve « Jungla de Cristal

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