A Christmas carol

He dudado en qué categoría meter esta entrada: Letras, Pantallas o Experiencias. Realmente, podría ir en cualquiera de las tres, pero en consideración con Charles Dickens, autor de la obra original, allá por 1843, la incluyo en Letras.

La historia de Ebenezer Scrooge es conocida por todos. Por si acaso hay alguien descolocado, podría resumirse en que el señor Scrooge es un viejo avaro y cascarrabias que se niega a albergar cualquier sentimiento de felicidad y, mucho menos, a festejar la Navidad. Su empleado Bob Cratchit bien lo sabe.

Hasta que una Nochebuena, avisado por el espíritu de su socio Jacob Marley, fallecido siete años atrás, recibe la visita de tres espíritus: el de las Navidades Pasadas, que le muestra cómo fue su infancia y cómo llegó a convertirse en lo que es ahora; el de las Navidades Presentes, que le hace ver las dificultades de su empleado Cratchit y su familia en esa dura época, y cómo su sobrino Fred celebra alegremente las fiestas; y el de las Navidades Futuras, con grandes semejanzas a la Muerte, que le enseña su desdichado porvenir, su casa saqueada, la poca utilidad de su dinero, la muerte del pequeño Timmy (hijo de Cratchit) y su propia tumba.

Ante estas visiones, Scrooge, agradeciendo estar vivo y tener tiempo para cambiar de vida, decide recuperar la felicidad y aprovechar ese día de Navidad, celebrándolo con su sobrino Fred y su familia.

Ebenezer Scrooge siempre me ha parecido uno de los personajes más entrañables de la Navidad. Más incluso que el Rey y su discurso, Raphael en TVE1 o José Mota y su especial de Nochevieja.

Leí la obra de Dickens hace mucho y hace un par de días vi su adaptación cinematográfica de 2009. Una película de animación de Disney, dirigida por Robert Zemeckis, que tiene a Jim Carrey como principal protagonista, aunque también cuenta con otros grandes como Colin Firth o Gary Oldman. En su día, incluso vi a Michael Caine en la piel de Scrooge y a los Teleñecos representando al resto de personajes. Dudo que algún día se le quite el honor de ser “la película de la Navidad” a ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra, pero sin duda, al menos para mí, esta es “la historia de la Navidad”. Mención especial para la más reciente Love Actually, la cual adoro.

Dickens, que este año abría con una de sus frases mi christma, supo reflejar con esta historia el drama de muchas personas en esta época. Y no necesariamente ancianos. El característico “¡Paparruchas!” de Ebenezer Scrooge está en boca de mucha gente en días como estos, ya sea por estar lejos de casa, carecer de familia o amigos, o estar inundados de tristeza. Todos sabemos que no son tiempos fáciles estos que nos tocan vivir. Quizás con más motivo, por eso hay que aprovechar estos días para recordar otros mejores y disfrutar de la compañía de quienes durante el resto del año no están cerca.

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