The Company Men

Por todos es conocido el poder de Hollywood de transmitir emociones. Es difícil ver una película, por lo menos en mi caso, y no identificarse con uno de los personajes. Y, si esa identificación no se da, habrá cierta empatía con alguno de los protagonistas o una motivación con la película en general.

Durante la primera hora de The Company Men, nada de esto sucedió. Más bien, lo que sentía dentro de mí era crispación. La historia, acorde con los tiempos que actualmente estamos viviendo, cuenta la crisis en la que entra la empresa GTX y los numerosos despidos que se ven obligados a hacer. Ben Affleck, protagonista de la película, es uno de ellos. Después de mostrar su indignación por la decisión y de apuntarse a una oficina de empleo donde parece que con “fe, valentía y entusiasmo” todo es posible, se da cuenta (o, mejor dicho, su mujer le hace ver) que la situación financiera en su hogar no es tan buena como su pedazo de choza, sus dos coches o su carnet del club de golf parecen mostrar.

[En este párrafo, hay spoilers. No son muy significativos, pero haberlos, haylos]

El motivo de mi enfado es que se hace un mundo por tener que recortar gastos. Claro que a todos nos gustaría conducir un Porsche plateado, pero si no se puede, tampoco es un drama. Más grave me parece que, ante la complicada situación laboral, rechace un trabajo donde cobraría 65.000 dólares al año, únicamente porque en la anterior empresa su sueldo ascendía a 120.000 dólares anuales más incentivos. Muy bien, campeón. Tú recházalo y echa pestes de todo, que acabarás dejando a tu hijo sin Xbox y viviendo en casa de tus padres.

Obviamente, después de tanto drama (Ben Affleck no es el único afectado), hay que dar al público un ápice de optimismo. En esta segunda parte de la película ya me fui reconciliando con el mundo y la empatía llegó. Le costó, pero llegó.

Una película interesante para ver estos días. Podemos sentirnos identificados con algunas de las situaciones que se muestran en pantalla, aunque nuestro sueldo no sea de seis cifras.

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6 comentarios en “The Company Men

  1. Hombre, Iker, exactamente yo creo que esa era la idea: ver lo que eras antes y que ahora no puedes ser. Es decir, el proceso de asumir que la vida que llevabas no lo podrás volver a vivir y que si no lo aceptas acabarás viviendo otra vez con tus padres. Abrazos.

    • Sí, la idea de la película está bien desarrollada. Lo que me crispa es el exceso de consumismo que se ve al principio y que nos rodea cada día. Que haya tantas personas que no sepan medir sus gastos, muchos de ellos innecesarios, me enerva profundamente.
      En fin, c’est la vie.
      Un abrazo, Carlos.

      • Exacto. Yo creo que era una muy buena idea que se perdió en ciertas tonterías. Pero, bueno, una película para ver en estos tiempos. Cuídate mucho, Iker. Nos vemos ya dentro de nada.

  2. El consumismo con la edad, pasa a ser parte de uno mismo. Nadie te dira eso, no es politicamente correcto, pero es real. Lo triste es que con esa misma edad, el consumismo pasa a ser de otros, ya que por ley de vida, mas de uno dependera de ti.

  3. Pingback: Margin Call « Jungla de Cristal

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