Huesconsin 2.0

Los pasados jueves y viernes tuve el placer de asistir al XII Congreso de Periodismo Digital, celebrado en Huesca. Así, a priori, puede que no parezca el tema más atractivo del mundo, pero realmente da mucho de sí. No sólo por las interesantes ponencias, sino también por la experiencia de pasar dos días con los alumnos de 3º y un selecto grupo de 4º de Periodismo.

La expedición de la facultad, a las puertas del Palacio de Congresos.

Mi idea inicial a la hora de resumir estos dos intensos días era hacer un maremagnum de ideas como ya hice en Navidad o en verano. Sin embargo, me he decantado por relatarlo. A ver qué sale…

Despertarse a las 5:30 no es algo que haga habitualmente. De hecho, desde la última vez que me engañaron para ir a esquiar, creo que no repetía semejante locura. Así comienza la aventura oscense. Con la empanada mental característica de esas horas, conseguí hacer lo mismo de todos los días y llegar a la Universidad. Eso sí, previa parada para recoger al profesor Sancho. Así llegamos a la marquesina donde nos tenían que recoger Manolo y su autobús. En momentos (y horas) así, te das cuenta de la suerte que es tener buenos delegados que hagan el recuento de gente por ti. Todo en orden. Indiana Jones, todo un clásico en cuanto a películas de autobús, nos acompañó durante la travesía. Así llegamos a la Pirámide, el lugar donde se alojarían los alumnos la noche que pasaríamos en tierras aragonesas.

En torno a las 10:00 llegamos por fin al Palacio de Congresos, donde tenía lugar el Encuentro al que íbamos a asistir. Como la experiencia sirve de mucho en esta vida, no hace falta ser muy perspicaz para adivinar quién ocupaba los mejores asientos del auditorio. Bueno, tal vez no los mejores, pero sí los que contaban con enchufes. Charlitas políticas de bienvenida, también conocidas como peajes que hay que pagar, y Javier Moreno (director de El País) que daba el pistoletazo de salida al Congreso. No había pasado ni media hora y los twitters ya echaban humo. Fue el comienzo del éxito del hashtag #congresodigital.

No voy a relatar todas las ponencias. Principalmente, porque no me acuerdo de todo. Y realmente, porque no me apetece. Eso sí, a lo largo de la mañana, además de las pertinentes inscripciones para que nos dieran el ticket de la cena y la mochila con los típicos souvenirs (boli, libretilla, libro…), hay que destacar los calcetines de Ramón Lobo.

No sé en qué momento, una profesora de la Complutense hizo una pregunta. Esto no sería nada fuera de lo normal si no hubiera añadido que ella siempre les dice a sus alumnos que deben sentirse orgullosos por estudiar en la mejor facultad de Periodismo de España. Carne de cañón. Me faltó tiempo para escribir un tuit del estilo “Señoras profesoras que…”, donde obviamente ensalzaba las virtudes de nuestra querida facultad. Llegué a tener réplicas, pero todo el mundo sabe la verdad: fcom rules.

¿Parecemos concentrados eh? Foto: J. Velilla

En fin, una vez dejada la emoción inicial, los asistentes al Congreso ya podían respirar una cierta calma… hasta que aparecieron los políticos. Y no sólo porque uno de ellos fuera Pedro Zerolo. Ni tampoco porque uno de los complementos de Zerolo fuera un enchufe. Ni siquiera por el color rojo que predominaba entre los políticos tuiteros. El revuelo lo provocó que la pantalla que los ponentes tenían a su espalda empezó a recoger los tuits que contenían la etiqueta #congresodigital. Ahí empezó la lucha. Todo un afán por salir en pantalla, que llevó a algunos como a Alfonso Muerza, Amaiur Elizari o Juan Postigo a escribir tuits realmente relevantes para que todo el mundo se enterara de  grandes verdades hasta entonces ocultas. Reconozco que yo también lancé dos tuits con la táctica de aparecer en pantalla bastante estudiada, eso sí, los míos tenían como objetivo las interesantísimas palabras del señor Zerolo.

La comida de ese día fue recibida con gran entusiasmo. El madrugón del día y la inexistencia de un break para tomar un café a mitad de mañana fueron las causas. La comida, a pesar de las protestas de las veteranas de 4º, fue en el propio Palacio de Congresos. Una ensaladita, txurrasco y pastelillo con frutas. Las sibaritas de mi mesa me cedieron sus frutas porque, según ellas, no sabían bien. Lo que hay que ver. Ah, bueno, ¡y cómo olvidarme del amigo Eminens! Un vino peleón, del que dimos buena cuenta. Al menos, Lydia y yo en mi mesa, y por lo que pude saber después, los alumnos de 3º tampoco se quedaron atrás. A Paco no le bastó con abandonar nuestra mesa para hacer su networking personal, sino que después de comer, mientras Ingrid afianzaba su labor de paparazzi y otros gozaban del sol con unos agradables cubatas, les metió el miedo en el cuerpo a las alumnas de 4º, que ven próximo el fin de la carrera y el consiguiente comienzo de su etapa laboral.

La vuelta a las sesiones por la tarde fue dura. Yo entré a falta de 10 minutos de que acabara una y no me enteré de nada. Consecuencias de la comida y el Eminens… Bueno, de ellos y de Félix Bornstein. Antes, no me acuerdo quién nos había plantado un powerpoint en toda regla, pero este señor se dedicó a leer toda su ponencia. Sí, sí, a leer. Nos faltó tiempo para acribillarle vía Twitter, desde sus parecidos con el humorista Eugenio, hasta uno que afirmaba que si él exponía un trabajo así en clase, el suspenso no se lo quitaba nadie. Víctor Sampedro se ganó el apoyo del auditorio con sus opiniones, aunque lo que de verdad gozó de la total aprobación fue la merienda. Después, más sesiones, más tuiteos y retuiteos y ya enfilando la hora de la cena. Esta vez sí, sería en el restaurante Abadía de las Torres, para el regocijo de Carolina, quien había protestado bastantes veces por la mañana. Mientras los jóvenes estudiantes partían hacia el restaurante, la obligada parada técnica en el Abba Hotel del profesor Sancho y mía fue bastante provechosa. Un reconocimiento de la habitación, ¡4 estrellas el hotel, hoyga!, y una cervecita fría como aperitivo, además de la llamada de Isa, que me confundió con su novio.

Con mucha paz, que Huesca es estilo Pamplona, todo a un tiro de piedra, fuimos al restaurante. Allí, Isa y Lydia hicieron un acto de caridad para no dejarnos en una mesa con todo hombres. Eso sí, el más listo de todos fue Pedro Luis, que se rodeó de féminas siendo él el único varón. Soltero de oro, dicen. Nada más empezar la cena, se produjo la estelar aparición de Ramón Salaverría, que cumplió con sus obligaciones de dar clase a los alumnos de 2º y se incorporó a la expedición oscense en cuanto le fue posible. No habría sido una cena igual de no ser por una gran declarada. A raíz de mi testimonio contando mi experiencia como corredor de encierro, el amigo Íñigo Gómez afirmó que los buenos corredores son los que corren TODO el encierro. Olé tú. Además de esto, lo más destacable fue la capacidad de desdoble que tienen algunas, al menos para conseguir copas gratis.

Mientras los ansiosos estudiantes avanzaban posiciones hacia “El Edén”, el último comando conocido como “los héroes del futbolín” se hacía de rogar. Tanta espera dio para algunas cosas, como para que el profesor Salaverría le sacara un parecido más que razonable a Javier Velilla con Ibrahim Afellay. El mentado, que ya iba un poco “tocado” de la cena, quiso responder sacando su propio parecido comparando a un profesor de fcom con Al Pacino (?). Aún estamos buscando las semejanzas.

Y así llegamos al Edén. Las muñecas ya estaban calientes para machacar un año más al futbolín, pero nuestro gozo en un pozo. Entramos y todo el bar estaba a oscuras, abarrotado y el futbolín tapado. Ohhhhhh. Habría una actuación musical. El grupo en cuestión estaba en la mesa de nuestra izquierda cenando y su imagen se asemejaba, como bien observó Ramón, a la hinchada del Arsenal. Una panda de señores entrados ya en años que se hacían llamar “Los del huerto”. Tócatelos. Pues nada, a escuchar letras regionales mezclada con ruidos venidos directamente del averno. Como la cosa no daba para más, las opciones se dividieron entre hacer networking, beber, bailar o hacer todas a la vez. El vocalista del grupo me dedicó una canción, haciendo hincapié en mi soltería, para añadir que me quedara como él, que se está muy bien. Ya solo por eso me compensa tener novia YA.

Pues eso, que hasta casi las 2 de la mañana estuvieron dando la chapa. A mí me dio tiempo de todo, incluso de presentarme a la profe de la Complutense, la cual creo que ya se dio cuenta de cuál es la mejor facultad de España. Lo mejor de la noche fue la media hora siguiente, cuando ya pusieron música actual y los alumnos dieron rienda suelta a sus bailes. Mención especial, una vez más, al señor Velilla, que se marcó unos pasos de break dance muy finos. Paula intentó seguirle el ritmo pero como que no fue lo mismo.

Y a las 2:30 tocó retirada. Como corderitos, los alumnos enfilaron el camino hacia el bus que les llevaría de vuelta a la Pirámide. ¿Y los profesores? Pues además de una cita con Mr. Gordons, poco más. En el hotel se descansa muy bien, la verdad, ejem ejem.

Y viernes. La luz que entraba en la habitación hizo que por un momento pensara que me había quedado dormido. Pero no. Aún me quedaba una hora más de sueño. Eso sí, cuando dieron las 8:00 la puesta en pie fue dura. Menos mal que la ducha fue más que rejuvenecedora. Bueno, la ducha y el desayuno de después. Fruta, embutido, pantumaca, bollería, yogures, zumo de naranja y, tras 3 intentos, un café nespresso. Si George Clooney hubiera estado ahí, se habría reído en mi cara ante mi inutilidad para preparar el café. Agua, agua, agua. ¡Anda, si hay que meter una pastillita de estas! Al final me lo tomé, y más que decente.

Isa mira su café, Paco mira al infinito, Carolina mira a Paula, yo miro a Isa, Paula mira a Paco. ¿Gana Lydia, que nos mira a todos?

Nos despedimos del hotel, llevando nuestras cosas al coche de Ramón, que sería nuestro transporte de vuelta. Parece que no fuimos los únicos que visitamos el Edén. La afluencia a las sesiones del viernes disminuyó considerablemente. De hecho, no recuerdo muchas cosas. Por eso, y porque ya me estoy cansando de escribir, vamos acortando. Obviamente, me negué a tomar café en el descanso. Después del Nespresso no se puede llegar más arriba, así que el zumito de melocotón fue bien recibido. Al final de las sesiones, nueva aparición de los políticos locales. Sin embargo, esta vez tuvieron más gracia. Más que nada por el nombramiento de una rotonda en la ciudad en honor del humorista Forges, quien nos obsequió con unas grandes palabras de agradecimiento donde destacó su gran dominio del latín improvisado. Bueno, Forges, y Robin Food. David de Jorge, cocinero vasco (cómo no) ganó un premio gracias a su blog. No le conocía pero sólo por su discurso, finalizado con un ¡Viva Rusia!, merece la pena seguirle el rastro. Y los premios. 3 galardones a los mejores blogs de cobertura del Congreso y un premio al mejor tuit, que fue para nuestra Marta. ¡Enhorabuena!

Por supuesto, había que hacer la foto final. Es la que está al principio del post. Toda la expedición de fcom frente al Palacio de Congresos. Qué bonitooooo.

Y aún quedaba la comida final. Buena para los profes, repitiendo en el Abadía de la Torre, y no se sabe cómo para los alumnos, que se buscaron la vida para comer por su cuenta. Nuestra comida dio para mucho, desde la unión con Albert Cuesta a favor de la rotonda de “Forges y señora” hasta comprobar que todos los argentinos tienen la misma capacidad de darle al palique. Y alguna cosa más.

Hora de volver a Pamplona. Salaverría al volante, Sancho copiloto y Huarte a sobar atrás. Ese era el plan. Lo malo (para el conductor) fue que los otros dos pasajeros sincronizaron relojes para dormirse a la vez. Estoy seguro de que yo me sobé primero, la última canción que recuerdo fue una de Phil Collins… Una vuelta tranquila, a pesar de los 110 km/h y del odioso tramo de Yesa.

Conclusión: gran experiencia, tanto por las sesiones como por todo lo que el Congreso conlleva. Me quedo con muchas cosas, pero sobre todo con el trabajo periodístico de los alumnos en el que destaco el seguimiento por Twitter de @anacabs (además de los de inigo_gomez, amaiurelizari y postigopucela, que me sacaron varias sonrisas), con las chicas de 4º (Lydia, Isa, Paula y Carol) con las que me reí muchísimo (con todos en general ¿eh?) y con la buena organización del Congreso. ¿Volveremos? Espero que sí.

El profesor Salaverría expresando con un gesto lo que todos pensamos del Congreso. Foto: JV

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4 comentarios en “Huesconsin 2.0

  1. Solo debo precisar, en honor a mi honor, que no abandoné la mesa ni por propia iniciativa ni para hacer networking. Fui “amablemente invitado” por la dirección del Congreso a compartir otra mesa por razones protocolarias.

  2. Pingback: Y dicen que las segundas partes nunca fueron buenas « SEISCIENTAS

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