Valor, ¡y al toro!

Este año decidí correr el encierro. Es una de esas ocasiones donde el orgullo puede más que la razón. No es lógico ponerse a correr delante de unos toros, pero como pamplonica es una tradición en la que no podía dejar de participar.

Hoy a las 7:15 de la mañana entraba por la Plaza del Ayuntamiento entre los tablones que protejen el recorrido. Quince minutos más tarde se cerraba esa puerta y ya no había marcha atrás. Muchos borrachos, guiris y mujeres. Peligroso. Diez minutos antes del comienzo se abría el acceso al último tramo, el que he corrido yo. Los policías municipales no paraban de retirar a “no aptos” para correr. Dos chicas vestidas de fiesta, con manoletinas una y botines la otra, han sido invitadas a abandonar. Asimismo, numerosos americanos con sus cámaras, no del todo conscientes del peligro que se vive ahí, también han sido retirados. Algunos borrachos también, pero otros se han quedado y eso no hace sino poner en peligro su vida y la del resto de corredores.

Este era el panorama antes de la carrera.

8:00. Salen los toros. La tensión se vive en el último tramo, esperando que los morlacos aparezcan por la calle Estafeta. El murmullo y los gritos van en aumento. Los más cobardes entran ya en la plaza de toros, con los consiguientes pitos e insultos del graderío. Ya llegan. Los corredores empiezan el trote, llegando rápidamente al sprint. Al ser la primera vez, no he querido arriesgar y he corrido con la suficiente distancia como para no cometer locuras. Lo justo para girar la cabeza y verlos, oyendo constantemente el trote de sus patas contra la calzada. Entramos en la plaza, intentando que los empujones no acaben conmigo en el suelo. Nos abrimos a los lados, ovacionados por el público, mientras los toros enfilan hacia el corral. Hay uno rezagado, lo vemos desde la pantalla y al poco rato también entra. Aplausos y el respiro de que el peligro ha pasado. Seis vaquillas entretienen a los corredores que seguían sobre el ruedo. Yo me he mantenido tras la barrera, no por miedo, sino por cansancio.

El final de los toros de Cebada Gago está llegando en la plaza en estos momentos, cuando los toreros lidien con ellos. Mi experiencia en los encierros, al menos por este año, también ha acabado. El orgullo ha satisfecho lo que la razón no podía.

encierro-8-julio-2010

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3 comentarios en “Valor, ¡y al toro!

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