Un violinista en la calle

12 de enero de 2007. Estación de Metro L’Enfant en Washington, cerca de las 7:51 a.m. Un músico callejero interpreta varias piezas con su violín. La gente pasa por delante y varios ciudadanos echan unos céntimos en la funda del violín sin ni siquiera pararse a escuchar las notas salidas del instrumento. Los únicos que aprecian esos dulces sonidos son los niños que pasan por delante del artista, quienes interrumpen su camino hacia la escuela, hasta que sus progenitores rompen ese vínculo espontáneamente creado entre el embelesado niño y el virtuoso callejero.

Así sucede durante poco más de 45 minutos, con algunas excepciones de contadas personas que se quedan unos instantes escuchando las interpretaciones. Esta historia no tendría mayor importancia si no fuera por un pequeño detalle. Todos vemos diariamente a más de un artista que intenta arrancar algunos céntimos de nuestros bolsillos a cambio de unas cuantas notas musicales salidas de su guitarra, acordeón, violín o instrumento musical que se precie.

Sin embargo, esta historia tiene un matiz que hace que sea especial. Ese artista callejero no era otro que Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, que interpretó seis de las piezas más complejas de Bach y Schubert con su violín valorado en más de 3 millones de euros. Lo que resulta más paradójico de todo es que días antes Bell tocó en Boston y las entradas para ese concierto no bajaron de los 100 dólares.

Puede que fueran las prisas de esas horas, pero resulta un poco triste no diferenciar a un artista de la talla de Bell de otro pobre músico más. Atascos que evitar, informes que entregar o reuniones a las que asistir: muchos motivos y pocas razones. No obstante, creo que es inevitable. La idea de poner a Joshua Bell en el metro fue un experimento del periódico The Washington Post. La hipótesis a comprobar era que la gente no era capaz de distinguir a un músico callejero de un artista consagrado en plena calle. Los resultados parecen confirmar la tesis, aunque hubiera estado mejor haber hecho el experimento un fin de semana o a las seis de la tarde, de forma que la gente pudiera captar toda la belleza de la música.

 

Anuncios

2 comentarios en “Un violinista en la calle

  1. Pingback: The Flowers of War « Jungla de Cristal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s