Memento

Últimamente, me estoy dando cuenta que he visto muchas películas y no recuerdo casi nada de ellas. En gran parte, se debe a que las vi hace tiempo, cuando aún no tenía el sentido crítico despertado. Por eso, volver a ver algunas de esas películas es prácticamente un deber.

Así ha pasado con Memento. La primera vez que la vi fue hace años, cuando este blog no existía, por lo que a día de hoy había quedado en un simple recuerdo. A Leonard, como a mí, se le olvidan las cosas, por lo que tiene que ir apuntando (y tatuándose) los detalles más importantes. Lo suyo es un pelín más grave, que yo voy perdiendo la memoria, pero en una escala mucho menor. Llega a ser frustrante, no puedes confiar en nadie, ni siquiera en ti mismo.

Christopher Nolan se consagró con esta obra. El 8’6 en imdb es una prueba de ello. No quiero decir mucho más, porque es de esas películas que hay que ver sin saber nada de ella. Y acabar comiéndote la cabeza sobre el final. Este es uno de los títulos que más rápido me viene a la mente cuando alguien me dice que le recomiende una película.


The Blind Side

Lo mejor de esta película es que es una historia real. Todo un halo de esperanza para esa raza humana, que muchas veces parece hundida bajo la corrupción y el egoísmo.

La traducción del título al español, Un sueño posible, aunque se carga el juego de palabras con el concepto de fútbol americano, es bastante acertada. Y, como suele pasar en estos casos, las interpretaciones son la base de su éxito. Sandra Bullock se llevó el Oscar a la mejor actriz hace dos años por este papel. Un papel que incluso llegó a rechazar Julia Roberts. Bullock, que a pesar de tener grandes bodrios en su dilatada carrera, es una actriz que me cae bastante simpática. Otros roles, como el de Mientras dormías, o apariciones en grandes películas como Crash, hablan muy bien de ella.

The Blind Side también optó al Oscar a mejor película. Duro año para pelear por la estatuilla en esa categoría, teniendo en cuenta que se enfrentaba con grandes titanes como Avatar o En tierra hostil. En cualquier caso, merecida o no, la nominación llevó un poco de humanidad a Hollywood.

Los verdaderos Michael Oher y sus padres adoptivos.

Lo único que se podría achacar a la historia, aunque en el fondo es la base por la que se conoce públicamente, es su lado deportivo. Me explico. Gran parte de las películas que cuentan la historia de un deportista o un equipo suelen ser un tanto previsibles, donde todo el mundo espera el final feliz. Desde míticos casos como Rocky, hasta otros más similares como Titanes, hicieron historia.

Ya he dicho que es por poner un pequeño “pero”, porque en esta película no todo gira en torno al fútbol americano. Conocemos la historia porque Michael Oher se hizo famoso en este deporte. Si llega a dedicarse a repartir hamburguesas, como amenaza cómicamente casi al final de la película, tal vez nunca hubiéramos conocido esta historia. Y tan repartido está el peso, que en la primera hora de película no ha aparecido el fútbol americano más que en la televisión.

Más de medio año después de que me recomendaran esta película, por fin la he visto. Hacedme caso, si no la habéis visto, no tardéis tanto como yo.


Resaca de 2011

No os dejéis embaucar por el título del post, que no voy a hablar de la mayor resaca del año. Podría, pero no.

Esta es una entrada que haga un pequeño balance de mi año. Y la hago porque hace unos días dije erróneamente que este había sido un mal año. No. Puede que el tramo final de los 12 meses haya sido un tanto negativo, pero observando los 365 en conjunto, ha sido un año más que destacable.

2010 acababa con un memorable viaje a Salou, incluyendo visita a Port Aventura cortesía de Movistar. Y este año que hoy finaliza comenzaba sin mucho movimiento. El típico frío de esas fechas, la vuelta de los universitarios a territorio foral, estrenar los nuevos juguetes… En febrero, avisado por una de esas ofertas/sorteos/gangas que circulan por la red, conseguí unas gafas gratis en Afflelou, aunque no sería hasta siete meses después cuando me hiciera con ellas.

Ese comienzo de año fue interesante por la cantidad de gente que conocí. Nuevos alumnos en fcompass, casi-periodistas que andaban agobiados por su proyecto fin de carrera y un viaje al Congreso de Periodismo Digital de Huesca dieron para mucho. Mucho. Aunque no solo conocí a alumnos de fcom. También entablé amistad con gente de mi promoción con la que nunca había hablado y hubo agradables visitas desde Madrid y Barcelona.

Abril nos dejó los 4 clásicos Barça-Madrid, donde se nos escapó la Copa del Rey, pero de los que salimos bastante triunfantes. Deportivamente, ha sido un buen año. 5 títulos para el Barça, Osasuna se salvó y ahora acaba 2011 en el 5º puesto, tenemos una Copa Davis más… Lástima que el mundo se confabule contra Fernando Alonso y no pueda lograr su tercer mundial.

El fin de curso fue muy interesante. Seguí disfrutando de mis nuevas amistades, muchas de las cuales se licenciaron en junio, y leí bastante. Lo cierto es que hubo tiempo para muchas cosas. En ese último tramo lectivo me aficioné a nuevas series y a ver películas con un aire más crítico, cosa que sigo haciendo.

Julio fue muy intenso. Ahí tuve mis vacaciones, y entre Sanfermines y los diez días en Mallorca, se puede decir que fue un gran verano. Agosto fue más tranquilo y, salvando varios partidos de pádel y la visita a Madrid, no hubo mucho movimiento. Además, estaba a punto de acabar una gran etapa en fcom y salir de la burbuja del campus al mundo real. De septiembre prefiero no hablar. Al menos, del plano laboral. De lo poco destacable, la despedida de un grande.

Octubre y noviembre fueron aburridos. Es lo que tiene estar en casa todo el día sin trabajar. Hubo algunos planes buenos, pero la tónica general de ese inicio de curso fue más bien negativa. Hasta que recibí una llamada. Alguien que se acordaba de mí y me pedía permiso para dar mis datos a una persona que estaba buscando a alguien para cubrir un puesto. A los cinco días de dar mi total consentimiento y rezar a todos los santos del cielo para que esa gestión tuviera futuro, volví a recibir una llamada. Y después de una serie de conversaciones, me convertí en jefe de prensa de Unión Navarra Basket Obenasa Lacturale, un equipo de baloncesto que juega en Liga Femenina (la ACB de las chicas, para entendernos). Tras la experiencia de este mes, puedo asegurar que estoy muy contento.

Y estos días de Navidad, además de haber hecho un christma y un repaso musical del año, están cerrando 2011. Objetivos, y sobre todo deseos, darán comienzo a 2012. Espero que el próximo 31 de diciembre pueda escribir un resumen de año aún más positivo que este.

¡Feliz año a todos!

 

PD: Y, en cuanto a este gran blog, los chicos de WordPress me envían este informe de 2011.


Mi top 10 musical de 2011

Estas son las 10 canciones que han marcado mi año. No son las mejores, ni siquiera son todas de este año. Pero son mías. Por una u otra razón, las he escuchado en casa, en el coche, las he cantado en la ducha y he saturado al personal.

También he de decir que no es un ranking. Simplemente son estas 10, sin ningún tipo de orden.

Paradise – Coldplay

Fueron muchos meses esperando el nuevo trabajo de los chicos de Chris Martin. No es su mejor disco, pero tiene varios temas salvables. Este es uno. Varios días pensé, y soñé, con un viaje a Berlín que incluía concierto de Coldplay. No pudo ser. Pero no moriré sin verlos antes en directo.

Victoria – The Kooks

La versión original es de The Kinks, pero este cover me gusta más. Descubrí la canción en un capítulo de How I Met Your Mother y se quedó en mi cabeza.

Jar of hearts – Christina Perri

A alguno le parecerá una salvajada, pero me recuerda a Adele. De hecho, escuché antes a la señorita Perri, así que por eso tiene el honor de estar en el top 10. Arms y A Thousand Years son otras de sus grandes canciones.

Hello – Martin Solveig & Dragonette

A estas alturas de año, parece que ha pasado una eternidad desde que este tema inundaba las emisoras de radio. Empezó como un videoclip curioso y acabó siendo un himno. Inolvidable.

Your song – Ewan McGregor & Nicole Kidman (BSO Moulin Rouge)

Esta podría estar perfectamente en ese top 10 de 2010 que no hice. Y la versión original de Elton John. Y el cover de Ellie Goulding. Pero aunque ya lleva tiempo en mi lista de favoritas, este año también ha tenido sus propias razones. Ah, y si no habéis visto la película, no sé a qué estáis esperando…

Haven’t met you yet – Michael Bublé

Por su voz, por estar casado con Luisana Lopilato (la que sale en el vídeo), por su repertorio de villancicos, porque tiene pinta de simpático. Héroe.

Aniversari – Manel

Muy grandes estos catalanes. Y muchos temas buenos entre los que elegir. No sé si los descubrí este año o el anterior, pero sin duda 2011 ha sido su año fuerte en mis listas.

Out of the blue - Julian Casablancas

El vocalista de The Strokes se mete directamente en el top 10 (parezco el locutor de Los 40 Principales, joé) con este tema. Buen ritmo, buena letra, buenos recuerdos.

One – Johnny Cash

Este sí que ha sido el año en el que he descubierto al viejo Johnny. Y no solo a él. The Beatles, The Animals o Billy Joel también han formado parte de esta mirada al pasado. Cuando escuché esta canción, pensé inmediatamente que U2 la había versionado y hecho famosa en los últimos tiempos. Pero no. Bono y compañía son los autores originales y esta es la versión, mucho menos conocida, de Cash.

Better together – Jack Johnson

Jack Johnson. Gran tipo. No lo conozco, pero lo parece. Y me gusta su rollito. Su guitarra, su tabla de surf. Paz, hermano.

[+Bonus track]

Like a Dog Chasing Cars – Hans Zimmer (BSO The Dark Knight)

Pocos meses quedan ya para que se cierre la trilogía de Batman. ¡¡¡Por fin!!! Y he escuchado esta banda sonora muchas muchas muchas veces. Eso sí, el día que la escuché en mi coche, FLIPÉ. Para el que no lo sepa, yo llamo ‘batmobile’ a mi coche y tengo una ligera obsesión con Batman y Christian Bale (solo ligera, ¿eh?). Ir al volante y escuchar esto fue una sensación única.

Se quedan fuera otros grandes temas de I’m from Barcelona, Mat Kearney, Muse, Cake, Maxïmo Park y un buen puñado de bandas sonoras. Por no hablar de las canciones en español, curioso que no haya metido ninguna en el top 10.

Y lo repito de nuevo, estas son MIS canciones. No habrá otro top 10 de 2011 igual en todo el mundo.

Si queréis opiniones más expertas, os aconsejo que visitéis Sound is Golden. Sus recomendaciones valen mucho la pena.


A Christmas carol

He dudado en qué categoría meter esta entrada: Letras, Pantallas o Experiencias. Realmente, podría ir en cualquiera de las tres, pero en consideración con Charles Dickens, autor de la obra original, allá por 1843, la incluyo en Letras.

La historia de Ebenezer Scrooge es conocida por todos. Por si acaso hay alguien descolocado, podría resumirse en que el señor Scrooge es un viejo avaro y cascarrabias que se niega a albergar cualquier sentimiento de felicidad y, mucho menos, a festejar la Navidad. Su empleado Bob Cratchit bien lo sabe.

Hasta que una Nochebuena, avisado por el espíritu de su socio Jacob Marley, fallecido siete años atrás, recibe la visita de tres espíritus: el de las Navidades Pasadas, que le muestra cómo fue su infancia y cómo llegó a convertirse en lo que es ahora; el de las Navidades Presentes, que le hace ver las dificultades de su empleado Cratchit y su familia en esa dura época, y cómo su sobrino Fred celebra alegremente las fiestas; y el de las Navidades Futuras, con grandes semejanzas a la Muerte, que le enseña su desdichado porvenir, su casa saqueada, la poca utilidad de su dinero, la muerte del pequeño Timmy (hijo de Cratchit) y su propia tumba.

Ante estas visiones, Scrooge, agradeciendo estar vivo y tener tiempo para cambiar de vida, decide recuperar la felicidad y aprovechar ese día de Navidad, celebrándolo con su sobrino Fred y su familia.

Ebenezer Scrooge siempre me ha parecido uno de los personajes más entrañables de la Navidad. Más incluso que el Rey y su discurso, Raphael en TVE1 o José Mota y su especial de Nochevieja.

Leí la obra de Dickens hace mucho y hace un par de días vi su adaptación cinematográfica de 2009. Una película de animación de Disney, dirigida por Robert Zemeckis, que tiene a Jim Carrey como principal protagonista, aunque también cuenta con otros grandes como Colin Firth o Gary Oldman. En su día, incluso vi a Michael Caine en la piel de Scrooge y a los Teleñecos representando al resto de personajes. Dudo que algún día se le quite el honor de ser “la película de la Navidad” a ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra, pero sin duda, al menos para mí, esta es “la historia de la Navidad”. Mención especial para la más reciente Love Actually, la cual adoro.

Dickens, que este año abría con una de sus frases mi christma, supo reflejar con esta historia el drama de muchas personas en esta época. Y no necesariamente ancianos. El característico “¡Paparruchas!” de Ebenezer Scrooge está en boca de mucha gente en días como estos, ya sea por estar lejos de casa, carecer de familia o amigos, o estar inundados de tristeza. Todos sabemos que no son tiempos fáciles estos que nos tocan vivir. Quizás con más motivo, por eso hay que aprovechar estos días para recordar otros mejores y disfrutar de la compañía de quienes durante el resto del año no están cerca.


Feliz Navidad y esas cosas

Este ha sido mi christma de este año. No es espectacular, pero al menos, he conseguido no caer en lo típico.

Estos últimos días se lo he mandado a más de 200 personas a través de mail, Facebook y Twitter. Claro que sería más bonito enviarlo por correo postal, pero como gran defensor de la vida 2.0, tenía que ser fiel a mis ideales. Eso y que si hubiera tenido que escribir tanto a mano, ahora mismo sería manco.

Sé que a alguno le parece una pérdida de tiempo, pero por diferentes motivos, yo le doy mucha importancia a las felicitaciones, tanto las de cumpleaños como las de ocasiones como esta. Además, si me hace ilusión y tengo tiempo, ¿por qué no? 

De hecho, sólo por algunas contestaciones que he recibido, ya ha merecido la pena el esfuerzo. Yo, que soy capaz de pasar de un estado de Mr. Scrooge a otro de moñas total en menos de un minuto, he llegado a emocionarme con varias respuestas. Con muchas me he reído y con todas he disfrutado.

El resumen que me queda, como tantas otras veces, es que conozco a mucha buena gente. Y doy gracias por ello.

¡Felices fiestas a todos!


127 horas

Si no has visto la película y no sabes de qué va, además de ser un tipo muy raro, no deberías leer el post, porque contiene spoilers. Aunque si no sabes de qué va y ves al principio que está basada en un libro de Aron Ralston, que es el protagonista, ya sabes que, al menos, no muere.

Así es. Con un año de retraso, he visto una película de la cual ya sabía todo el argumento. Alguno podrá pensar que es una estupidez, pero bueno, todos seguís viendo los Barça-Madrid y ya sabéis cómo acaban siempre…

127 horas es una película dura. Una mezcla entre Náufrago, creo que las razones son obvias, y United 93, el filme sobre el 11-S. Esta última comparación sirve para aquellos que hemos visto la película sabiendo qué va a pasar. Esa agonía por conocer qué vendrá pero no saber cuándo es indescriptible. Los 15 primeros minutos y los 15 últimos son los más agónicos. Esas escenas en las que Aron y las dos chicas se dejan caer al agua entre las estrechas paredes te llenan de angustia. Sabes que aún no es el momento, pero sufres.

El resto de la película, los 60 minutos que narran las 127 horas que Aron pasó con su brazo atrapado por la roca, son un reflejo del instinto de supervivencia del hombre. Personalmente, dudo que llegue a encontrarme en una situación parecida, más que nada porque ya estuve a punto de morir en el monte y no pienso repetir experiencia. Y, si por lo que fuera, me pasara algo así, ni de coña sería capaz de cortarme el brazo con una navaja desafilada. “No, pero es que en esas situaciones, haces cualquier cosa”. No. Yo sería incapaz. Punto. Bueno, yo y el 70% de la gente, que el señor Ralston los tiene muy bien puestos, todo sea dicho.

No sé cómo ni cuándo moriré, pero no me importaría, de hecho me gustaría, tener una cámara para poder despedirme de algunas personas. Eso sí, con mucha batería, que es mucha gente a la que decir adiós. Y creo que con varios me pondría a hacer el capullo, como hace James Franco. Fijo que me dejaría a alguno importante y, en cambio, me vendrían a la cabeza personajes que han pasado por mi vida fugazmente. En cuanto a los delirios de Aron en esas 127 horas, mi máxima comprensión. Me pasa todas las noches.

El verdadero Aron Ralston y su intérprete, James Franco.

Volviendo a la película, que me desvío. Una de las principales razones por las que estaba en mi lista de pendientes es, además de por sus seis nominaciones a los Oscar, James Franco. He aquí un tipo que me cae bastante bien, pero al que no consigo dejar de asociar al bodrio Flyboys. Poco a poco, voy dejando de lado ese mal hábito y me van viniendo a la cabeza otras cosas, como su presentación en la pasada gala de los Oscar junto a Anne Hathaway. James Franco es un gran actor y esta película es una gran prueba de ello. Estar una hora con el brazo atrapado y ser capaz de transmitir esa angustia y desesperación al espectador no es fácil. Volviendo al símil inicial, Tom Hanks en Náufrago lo tenía más fácil en su isla desierta: tenía medios, espacio y, sobre todo, a Wilson. Aquí, Franco solo dispone de su cámara. Bravo por él.

En cuanto al resto de la película, hay cosas demasiado obvias, pero no sé si es porque ya conocía la trama de antemano. Esa imagen del principio de la mano que no alcanza la navaja suiza, por ejemplo, es cantosa se mire por donde se mire. Excusando a Danny Boyle, hay que reconocer que dirigir una película como esta es muy complicado, ya que todos los detalles cuentan. En todas lo hacen, pero en esta mucho más. De los secundarios, hay de todo. Los del final, ese matrimonio que asiste a Aron, bastante patéticos. Poner a Kate Mara (Kristi) como una de las dos personas que James Franco ve antes de quedar atrapado no es mala elección, aunque estaba bastante claro que ella y su amiga iban a grabarse con la cámara, que Aron lo vería después, y precionaría ‘pause’ en el momento preciso. Y el momento de cortar el brazo, me ha parecido bastante realista. Vamos, nunca me he cortado un brazo, pero consigue ese punto de asco y ansia de sangre que todos buscábamos. Detalles.


Recuerdos de infancia: Bom Bom Chip

Este fin de semana recordaba con unos queridos contemporáneos esos grandes clásicos que marcaron nuestra infancia. Todo surgió a raíz de que en el bar donde estábamos sonara la mítica canción de las Spice Girls. Eso conllevó que aparecieran recuerdos de cómo se ensayaba la coreografía de “Wannabe” en los recreos. Ellas, claro.

En ese momento vino a mi memoria una de las grandes leyendas de la música en este país: Bom Bom Chip. ¿Quién no tuvo un cassette suyo? Pues bien, no todo el mundo los recuerda. Una desgracia. José Luis, Sergio, Rebeca, Estela y Cristina merecen pervivir en nuestro recuerdo. Y sí, he mirado sus nombres en Wikipedia.

Cuatro discos y una película (sí, esto también ha sido wikiconsultado) merecen todos mis respetos. De hecho, creo que sería un puntazo que volvieran y cantaran un tema feat Pitbull. Éxito total. Fijo.

Uno de sus temas más conocidos: “A mamá le falta un tornillo”

Y qué decir de la letra y ese gran videoclip de “Toma mucha fruta”


Criadas y señoras

Reconozco que no soy muy fan de las películas que tratan sobre la esclavitud de los negros y el apartheid. Pero Criadas y señoras (The Help en su versión original) ofrece un nuevo punto de vista en esa separación de la raza negra.

Con una estética similar a la de mi querida Mad men, ambientada en los años 60, la película cuenta la historia de Skeeter (Emma Stone), una joven que regresa de la universidad a Mississippi con el sueño de convertirse en escritora. Buscando una historia que jamás nadie haya contado, se le ocurre plasmar en un libro las anécdotas y la forma de vivir de las criadas de raza negra.

En las casi dos horas y media que dura la trama, vemos de qué forma tratan las señoras a sus criadas. Una sociedad incapaz de concebir que blancos y negros vivan conjuntamente, con los mismos derechos. Únicamente Skeeter y Celia Foote (Jessica Chastain), una mujer blanca marginada por sus supuestas amigas, son capaces de tratar con igualdad a las criadas negras. Finalmente, el libro que recoge los testimonios de las criadas sale a la luz, con todo el revuelo que eso conlleva.

Una historia dramática, que en ningún momento se hace pesada. Muy destacables todas las interpretaciones. Emma Stone vuelve a demostrar, como ya hiciera en Crazy Stupid Love, que tiene mucho más talento que a lo que nos tenía acostumbrados en esas comedias de adolescentes americanos; y Bryce Dallas Howard consigue que lleguemos a odiar a su personaje Hilly Holbrook, saboreando (nunca mejor dicho) la escena de la tarta.


The Killers vuelven por Navidad

Como el año pasado, y el anterior, y el anterior, y otros dos más, The Killers vuelven a reunirse para sacar un tema navideño.

En esta ocasión se llama ‘The Cowboys’ Christmas Ball’, un cover de una canción de 1991.

Los anteriores temas navideños son estos:


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